Acerca de Escritos en la camaEscritos, lecturas y fotos tomadas de la presentación de Escritos en la cama, en Documenta Escénicas hace unos días... Por: Juan Maldonado /(editor)
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Decía Piera Aulagnier en Los destinos del placer que “hay pasión cuando el objeto de placer se transforma en un objeto de necesidad”…Quizá nada venga tan a cuenta –encuentros y desencuentros mediante- para abordar el origen de la pasión humana como ese referente universal que es la cama, su necesidad. Los ejes que cruzan y marcan las alternancias de nuestras vidas recorren el camino del sueño y la vigilia y la cama es el guardián natural de todas las conflagraciones, las que estallan por las noches, guiadas por una sintaxis, que nos habla en un lenguaje que suena, la mayoría de las veces, como enloquecido discurso y nos conduce a la mar, sin ser nosotros navegantes.Y allí en la cama, el lugar donde nacemos, donde crecemos y adonde van los últimos suspiros, allí, en ese lugar, se resuelven las indescifrables ecuaciones que nos gobiernan.Que Paula Oyarzábal haya venido a nosotros y entregue estos textos Escritos en la cama resulta casi un desafío, confirma el punto –clave de claves- de nuestro interés por escrituras que se abren hacia los costados, hacia una especie de marginalidad querida y valorada. Estas voces, decía, vienen en dos secciones partidas “Amor y Cash” y “Salsipuedes”; nacen en la convulsión y estremecimiento del vivir, de los sueños de rebelión primeros, expresados con cierto desenfado en la primera sección y se encaminan al punto natural de la encrucijada, enclavada en el sitio exacto, donde la vida comienza a tomar cauce y forma y cuyo nombre desafía como un llamado eterno: Salsipuedes…Estos textos pueden leerse como un paisaje poético dentro del cual la voz dominante expresa un tono, o la búsqueda de un tono pues ya sabemos que una obra puede demandar la vida entera para encontrar esa justeza del tono preciso, mas dentro del paisaje mismo la coloratura de la palabra deja entrever cierto matiz que desafía la perspectiva trágica de eso que se quiere revertir en la vida, ciertas adversidades que a todos nos circundan, aquello que María Zambrano solía comentar y que lo expresaba así: “En la noche más cerrada y oscura del firmamento que llamamos cielo, sin que se sepa porqué, sin que se sepa el porqué , se transforma su lisa negrura en un espejo. Ni lunas ni estrellas andan en ello, y no hay que preguntarse, en este caso, por qué esta noche, de alma también, y ante todo, es el espejo, el fondo de un espejo, de una vida, de vida y de ser, espejo ni tan siquiera velado, rasgado velo de la luz que no cesa. Y entonces palabra no hay; aunque fuera en el espejo de la luz que no cesa. Y como no permanece, mas ha de volver, es también aurora allí en el polo, en el centro de la oscuridad y la mudez, del silencio, del olvido del no-ser”.
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Finalmente, en lo poético estricto de la cama, en el espacio donde la profundidad del abandono onírico nos atrae y expulsa a la vez, allí donde somos despojados hasta de la lengua y, vaya sino, permanecemos en silencio en esa cama que pareciera devorar el cúmulo de la pasión silente, esa pasión que bajo la luz de la poesía busca su designio y se yergue hacia nosotros como ofrenda.
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Salsipuedes / Lírica
por: Claudia Santanera / texto
(ella presentó el libro, es poeta y escribió: Tartaruga
( Alción) y Cuatro visitas (Vox). Las partes de los recortes
de este texto preciosamente lírico que escribió Claudia,
están ahora intervenidas por algunas de las fotografías de
Melina Passadore, tomadas durante la presentación del libro).
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Se está solo en una casa.
Y no afuera, sino adentro.
En el jardín hay pájaros, gatos.
En un jardín nunca estamos solos.
Pero en una casa se está tan solo
que a veces uno está perdido
no me pregunten
por los que no han venido
sólo sabemos que ella es capaz
de poner la mesa
tender la cama
iluminar la escena para que ellos existan
y no puedo saber en que se convierte la soledad luego
¿cómo se hace para contar las horas sin a-m-o-r?
puede escribir doce cartas por día
una cada dos horas sin cansarse
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. me quiere mucho poquito nada
que rara es la mañana sin ella
siempre quise escribirte mamá
ella se deja caer a la espera de lo íntimo
Y a ustedes, les ruego, se abstengan de condenar,
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.
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.........................................(José Ianniello)
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Todos los días lloro un poco
Y si digo que pienso en vos amor Miento
¿ella me amó?
Pasé los primeros días desempacando
Muy lentamente
Qué hubieras hecho a-m-o-r De haber sabido
que nos quedaba poco tiempo
¿vas a venir?
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. ...............................(Juan Maldonado).
Cada punto hilvanado es un pétalo
¿me quiere no me quiere?
ser una hija
ser una madre
quería huir y al mismo tiempo me decía
esa gata gris
que planea su regreso a la ciudad
hija y madre juntas en esa libretita con un sello
(…)
¿me quiere no me quiere?
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........................................(Claudia Santanera).
te queremos Hanna
es sólo tu pelo negro
tus dedos negros de los pies
tu manera de andar entre los cadáveres
de ocultarte entre la leña.
Te queremos a veces borracha en la segunda copa
un poco caprichosa nada grave
(…)
las letras se pueden caer de los renglones
es un error sin importancia
los números pueden ser imaginarios.
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............................... ( Paula Oyarzábal)
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prefiero que suene el teléfono
a esperar que llueva
a ser otra vez papel mojado
a ella la gobierna el impulso de la frase
las palabras se acomodan libres en el párrafo
reconocemos su vehemencia
su hospitalaria forma de recibirnos
en esa lírica de lo cotidiano
es que ya es de noche y estoy sola
(…)
para escribir libros que aún desconozco
lejos de todo
es el ruido de las teclas
mi teclear las sílabas separadas al nacer
el estruendo de las pausas
¿es que ya no soy una mujer hermosa?
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.............(José, Paula, Claudia, Emilia Daveloza, Juan)
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Y a ustedes, les ruego, se abstengan de condenar
pues toda criatura necesita ayuda de todas las demás.
(…)
es el ruido del papel que no me deja dormir
las camas tendidas al viento. El miedo el terror estaban siempre presentes
a pesar de la protección de las mantas. La cama del sueño del deseo
tal vez en las camas se escriben historias
de los pueblos como Salsipuedes
donde la gente prefiere envejecer
antes de morir
¿me quiere no me quiere? .
(...)
Pedaleo como un ciclista enfermo
insensatamente en la montaña
(...)
Y a ustedes, les ruego, se abstengan
de condenar, pues toda criatura necesita ayuda
de todas las demás.
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....................................... ( Escritos en la cama)
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./ Gracias a Juan Maldonado y a Claudia Santanera por sus escritos.
A Emilia y Jóse por su música, y a Meli, Negro, Alejandra, por la iluminación,
el sonido, las proyecciones y las fotografías. A Juan Longhini por la tapa.
Y a todos los que nos acompañaron: Gabriela y Cipriano, Silvia
y a todos los amigos. Había prometido no llorar, y no cumplí.
/ La bicicleta distribuidora ya comenzó a andar pero si alguien
lo quiere y no lo encuentra pueden escribir a:
Paula.